Un taller práctico de dirección. Los participantes ya saben usar las herramientas; acá aprenden a decidir qué pedirles y cómo sostener un concepto de principio a fin. Se trabaja sobre un brief real de la marca, y el material producido queda en manos de la marca.
Los tres días recorren los tres componentes de una campaña producida con IA: la biblioteca de insumos, la gráfica y el audiovisual. Todo se produce sobre el brief real y queda para la marca.
Un set de personajes, productos y locaciones de la marca, producido y organizado en un formato reusable para piezas posteriores.
Una sesión de fotos de campaña. Las piezas salen generadas; el montaje de logo, etiqueta y precio queda del lado de diseño.
Un audiovisual corto por pareja, con guion, clips y cierre de marca.
Pasar de una intención creativa a una instrucción que la IA pueda ejecutar.
Usar una IA de texto como asistente de dirección, no como generadora de ideas.
Fijar reglas visuales que mantengan un concepto igual de una pieza a otra.
Saber de antemano qué resuelve la IA y qué se resuelve fuera de ella.
El brief con su concepto, cerrado antes del día 1. El taller no viene a conceptualizar: viene a producir sosteniendo un concepto que ya existe.
El refrigerio de las pausas corre por cuenta de la marca. La hora de mediodía queda libre y cada participante resuelve su almuerzo.
Se traduce el concepto de la campaña en reglas visuales concretas: paleta, luz, lente y tipo de casting. Son las reglas que se aplican a todo lo que se produzca en los tres días.
Cómo usar Claude o ChatGPT para traducir decisiones de dirección, con una comparación en vivo entre pedirle que decida y pedirle que especifique.
Cada pareja construye un personaje: primero la ficha escrita de quién es, después la generación. Se corrige contra la ficha, no contra el gusto.
Un producto o un plato por pareja, sobre fondo blanco. Acá se ve en la práctica qué genera bien la IA y qué no.
Los espacios de la campaña, construidos vacíos para poder montarles gente y producto encima después.
Se revisa el material del día 1 con una sola pregunta: si sostiene el concepto o solo está bien hecho.
Cómo se cargan personajes y productos para que no se crucen entre sí, que es el origen del error más común.
Cómo se elige un encuadre a partir de lo que se quiere provocar, en vez de por equilibrio visual.
Cada pareja produce una foto completa, con los roles separados: uno dirige por escrito y el otro ejecuta.
Cada pareja escribe el guion de un audiovisual corto de tres planos, con un formato distinto asignado, usando el reparto y las locaciones que produjo toda la sala.
Las soluciones que sirven en foto no sirven en video. Se replantea cada elemento antes de empezar a producir.
Cómo se pide una expresión para que salga bien: describiendo lo que hace la cara, no el sentimiento.
Cada pareja produce los cuadros de su guion en secuencia, sosteniendo la continuidad entre planos.
Los clips de la pieza, y qué hacer con los movimientos que la IA no logra de una sola vez.
Cada pareja monta su audiovisual, con cierre de marca y exportación. Se proyectan todas las piezas al final: mismo concepto y mismos insumos, piezas distintas.
Los tres días arrancan a las 9:00 y terminan entre las 16:30 y las 17:30. El refrigerio de las dos pausas diarias lo provee la marca. La hora de almuerzo queda libre y cada participante la resuelve por su cuenta.